17.10.16

El despertar de Dylan

              
                                             
How does it feel?... repetía una y otra vez el estribillo, y yo me daba una vuelta mas entre las sabanas. Cada domingo, y gracias a la musica, me sentia mejor. Que diferencia. Entre semana nos despertaban en el internado con el sonido seco de unas palmadas. El hermano Menendez se paseaba de un confín a otro del largo dormitorio comunal e iba desgranando sus manotazos acompañados de un Ave Maria Purisima. Entre el frio serrano y las palmadas, conseguir salir de la cama era una proeza. Los domingos, ademas de una hora mas de gracia, el despertar se hacia con música, del repertorio que traían los chicos del Preu del 66 y sonaba y volvia a sonar como un himno el Like a rollin' stone. Asi entró la musica de Bob Dylan en mi cabeza. Sin saber quien era, en plena pubertad. El organo, la harmonica, la guitarra y ese gemido gutural de Dylan que hacia del domingo un tiempo para soñar. Tampoco sabia que era la ruta 66. Pero el camino ya empezaba a ser soñado, y el destino marcado en la infancia me llevaria a recorrerla como un espacio mítico para la aventura soñada. Cada domingo, Bob acudia a la cita para quitarnos las legañas. Aquel fue mi depertar, con Dylan, compañero de viaje, para seguir rodando como una piedra por los caminos. Y hacer la ruta, y aparcar en la su calle 4, esquina con la 10, que fue la mia.
Una clave para iniciados: dos calle con numero que se cortan en Manhattan. Y cuantas horas entre los Dyland, entre Bob y Dylan Thomas en The White Tavern del Village. "How does it feel?" It feels great, Bob. El camino sigue. En este duerme vela de la vida.

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