14.10.18

ARROYO, RAYO INCESANTE

ARROYO ERA UN RAYO INCESANTE. Fulgor y acción. Puñetazo y pintura. Le  salvó  nacer en Madrid ( en el 37) , para poder tener la ilusión del elán francés.Alma parisina, pero con un toque racial que le hacia ser el mismo de forma tan especial. Artista múltiple y único, lo que parece contrasentido; pero todo era sentido y contrasentido en Eduardo Arroyo. Pudo ser boxeador. Tambien torero. Y barbero. Nunca mozo de farmacia, como le invitaba el destino. Inigualable. Ilusionista y trabajador a partes iguales, hombre de su tiempo y amante del renacentismo. Le disfrutamos por Madrid y Malaga, y finalmente en Segovia, su último suspiro. Viva Arroyo, que supo serlo todo para ser el mismo. No hay adios posible. El sale, anda, se marcha….estará donde el quiera. Es decir, en todas partes y de cualquier manera. A bientôt, Eduardo!.



7.7.18

3 minutos. San Fermín

TRES MINUTOS
                             
J. Martín-Domínguez



Cuando se reúnen todos los ingredientes de un buen guión: lucha de contrarios, acción progresiva y torrente de emociones, la atracción del espectador se alcanza de forma infalible. Pongamos a los protagonistas entre la vida y la muerte, con un tiempo tasado y un escenario de “road movie” con principio y fin. Y si  la historia está condensada en una secuencia imparable de apenas tres minutos, se garantiza que será vista, una y otra vez, día tras día, año tras año, porque crea adicción.
            Así ha sido, es y será la retransmisión de los encierros de San Fermín que reúne ante el televisor  a una legión de devotos tan apiñada como la de los mozos en el callejón. En la liga del zapping mundial, la marca España se ha revalorizado en las ultimas semanas con la eurocopa, con Nadal, Valverde o Alonso que van arañando minutos a la CNN y a los 24 Horas en distintos idiomas. Pero la secuencia reina, pasada en cada una de las televisiones del globo, es la que protagonizan los morlacos y los hombres de blanco y rojo  por Estafeta bajo el ojo atento de las cámaras, que  pocas veces tienen a tiro fijo un espectáculo tan breve como intenso.
            Solo un acontecimiento peninsular tiene hueco seguro en las agendas televisivas del planeta, marcando a todo un país con las etiquetas de “fiesta”, “toro”, “locura”…Improvisadores de ilusiones, que decía Cioran de los españoles, dispuestos a jugársela en unos minutos, para entrar en la lista de los que presumen de haber corrido la milla mas peligrosa con prueba documental trasmitida a cada cofín del planeta. 
            La emisión se ofrece despojada de todo aditamento y de cualquier narración. La historia por si misma. Esta pasando, lo están viendo…y sintiendo. Después llega el comentario, el zoom, la doble pantalla, la cámara lenta, la ampliación digital….para ir desgranando detalles  que estiran los tres minutos  a toda una hora para descubrir momentos de riesgos ocultos por la prisa. Los milagros sanfermineros detallados por la cámara. Servir el drama en directo marca el apogeo de la televisión.

3.7.18

RTVE. En busca del proyecto

RTVE, que está en los cielos

Necesitamos un plan director, no una elección rápida de un jefe de Informativos, para que la TV pública sea un elemento dinamizador del futuro audiovisual y digital español


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Siempre ha sido ese oscuro objeto del deseo, desde su fundación en el franquismo al periodo de Adolfo Suárez director, y también en la democracia, con cada partido disputándose su mano. Se da a la radio y televisión estatales un poder de marcar las mentes de los ciudadanos y la orientación del voto. Pero quizá sea una mera leyenda urbana, Tras asentarse las televisiones privadas y autonómicas, y más ahora con el dominio de internet. Con una cuota de pantalla por debajo del 10%, cómo puede pensarse que la televisión estatal determine nada… Y aun así, siempre ha marcado tendencia, incluso después del huracán Zapatero, que la dejó en los huesos y tiritando: sin cuadros experimentados y sin financiación coherente.
Cierto es que se hizo un ensayo de estabilidad tras el periodo de acumular deuda, y de consenso democrático que nadie se creyó del todo y que apenas a dos años de probarse naufragó. Desde ese momento, además, TVE dejó de ser líder de audiencia. Más allá de la reforma voluntarista de 'los sabios de turno' que no se aplicó por delirante; de la reforma real, que acabó con la 'espantá' del primer presidente elegido por consenso, lo cierto es que el modelo de RTV pública estatal quedó como consecuencia de ello, y de nuevo, a la deriva. No debe estrañar por tanto que lo único que interese controlar cuando llegan los cambios políticos es su aparato estrella: los informativos. Y quizá por eso cada nombre que sonaba como presidenciable venía del periodismo. Comprensible, pero tremendamente insuficiente. Por que TVE es y debería ser mucho más.


RTVE debe ser la estructura estable del audiovisual español; la que invierte en el cine del futuro y en las series que deben corresponder a autores propios; la que se enseña en el mundo a través de los canales internacionales, la de la red de corresponsalías, centros territoriales y demás nervios vertebradores; la de la innovación digital; la de los formatos rompedores, de los documentales imprescindibles; la de la red europea UER, desde Eurovisión a los conciertos de clásica o las pruebas deportivas, etc.
Vista la omnipresencia de las autonómicas en sus territorios, es justo preguntarse si TVE no debe cumplir el mismo papel vertebrador a nivel estatal. ¿TV3 sí y TVE no? ¿Cultura catalana sí, pero española no? La respuesta parece obvia. Lo importante sería armonizar el papel de todas y cada una de las TV públicas ( y de sus radios); al igual que armoniza ya para producir cine vasco o catalán, que sin TVE no saldrían a flote. Esta es una clave extensible a otros ámbitos para entender el gran papel de RTVE en el audiovisual español.
Necesitamos un plan director, no una elección rápida de un jefe de Informativos, para que la TV pública sea un elemento dinamizador del futuro audiovisual y digital español. En eso radica la igualdad de modelo con una BBC. La planificación de los grandes contenidos (programa, series, cine, animación, cursos de español…) que coloquen al audiovisual español en el lugar que le corresponde. Y para cubrir las lagunas (en información, series históricas o literarias, animación, etcétera) que la iniciativa privada deje sin cubrir.


Las grandes ocurrencias sobre el modelo español de RTV han sido varias. Desde la de la falsa autofinanciación, que derivó en la superdeuda, a la de los sabios que no tenían televisor, que derivó en la quiebra de audiencia, hasta la del que pone un director de Informativos al frente de una corporación de 1.000 millones.
La profesionalización, trasparencia e independencia son las claves. Tengo a gala ser quizás el único alto ejecutivo que ha trabajado en administacion de partidos diferentes (sin ser purgado), como director de gabinete del presidente y como secretario general del director, con PP y con PSOE. Esa debería ser la regla de neutralidad y profesionalidad. Y que el sistema de elección de mandos sea tan trasparente que incluso no deban elegirlo los partidos, sino las instituciones que se determine, y en concurso público. Solo así la TV pública será pública, del público; y no estatal, de quien controle ese momento los aparatos del Estado. La situación actual solo hace pensar que quien está decidiendo quizá no sabe ni de qué va, ni para qué sirve la RTV de un país democrático tan audiovisualmente importante como es España. Tambien es cierto que al que sabe, como sucedió con 'la trabajadora de la casa' Pilar Miró, se le buscaron las vueltas para que no llevase la televisión pública hasta el cielo que le corresponde.
*Javier Martín-Domínguez trabajó en RTVE, como periodista y como ejecutivo, ocupando entre otros puestos la secretaría general de TVE y la dirección de gabinete en RTVE.

18.5.18

TOM WOLFE VISITA A LOS ÁNGELES DE METAL (1980)



TOM WOLFE VISITA A LOS ANGELES DE METAL
Javier Martín-Domínguez
EL PAIS. 
Domingo, 13 de abril de 1980. 
LIBROS/5

“Otra vez; esto no puede pasar otra vez”, cantaba Nat King Cole, y tatareaban los norteamericanos de finales de los cincuenta, entre el disgusto y el afán de revancha por el adelanto de los soviéticos en la carrera espacial. Hiriendo el orgullo del avance tecnológico estadounidense, el 4 de octubre de 1957 la Unión Soviética había lanzado su primer satélite, de l aserie Sputnik, hacia los cielos concretos.
La cacareada “desgracia nacional2 se hacía mas profunda solo cuatro semanas mas tarde, cuando el Sputnik IIprendía sus sistemas de ignición. Al otro lado del Atlántico, el proyecto Vanguardaún tenía marcado en el calendario un año de preparativos.
Pero había que responder. Y el tres, dos, uno de la cuenta atrás norteamericana se adelantaba a las dos menos cuarto del 6 de diciembre de 1957. El Vanguard I, made in USA, despegaba. Apenas unos metros de ascenso, entre polvo y llamaradas, cuando las palmas y las sonrisas quedaron congeladas al hacer estrepitosamente a tierra. “Otra vez; esto no puede pasar otra vez”, repetía fastidiosamente la tonadilla.
La tecnología y los ensayos aeroespaciales progresarían a empujones de los científicos y los políticos de la “guerra fría”. Una lucha contra el reloj entre las superpotencias, con sus estadios en la primera órbita terrestre, el primer animal en el espacio, el primer ser humano a bordo de una cápsula…, el pisotón en la Luna.
Entre el fetichismo técnico y el “crea mitos televisivo”, una parte fundamental de todo el invento se fue, se ha ido quedando en la trastienda del conoc9mento: la historia intima de los cosmonautas, de carne y hueso a pesar de sus extraños y distantes ropajes de gurús del futuro.
Las historias espaciales- con esporádicas fotos del último planeta violado por las cámaras ultramodernas –han ido quedando relegadas, hasta de las páginas de los periódicos, por las historietas de ciencia-ficción. Pero ahora- justo cuando la guerra fría brota con nuevos bríos –el artesano y teórico del nuevo periodismo americano, Tom Wolfe, nos sorprende con una obra que quiere romper la cortina de olvido y la asimilación, para acercarnos a la odisea íntima de los primeros hombres americanos en capsulas espaciales: los del proyecto Mercury.


Para consuelo de los políticos de turno, Wolfe se largó con sus aparatos de medir, cintas de magnetófono, cuadernillos de cuadricula y lápices de colores a los archivos de la NASA, a las casas de los olvidados héroes espaciales, a las rampas de lanzamiento o a cualquier sitio donde quedaran huellas de las odiseas tecnológicas y, sobre todo, humanas de los primeros astronautas. Cerca de seis años ha empleado Tom Wolfe en meter material por su afilado pararrayos de reportero lúcido, para dar rienda suelta a su no menos afilado y fluido sismógrafo literario, y plasmar las 437 páginas de The Right Stuff, ahora disparado en la lista de los libros mas vendidos de Estados Unidos (el título es una frase hecha en el inglés que podría traducirse por El buen material) [Finalmente la traducción al español llevó por titulo Lo que hay que tener. Y mas tarde se subtituló con el de la película basada en el libro: Elegidos para la gloria]
Wolfe solo ha hurgado lo necesario en las complicaciones técnicas –abultadas y comercializadas para el consumo popular en La Guerra de las Galaxias o el Star Trek de turno –metiéndose de lleno en el cuarto de estar con el telefónico de las angustias de las esposas de los astronautas, en las entretelas y el pellejo de los “nuevos ángeles” y en las calles de la pesadilla colectiva provocada por la Guerra Fría, causa de fondo de la competencia por ser el primero en los cielos.
Dice el periodistas-novelista en sus declaraciones a la prensa que “todavía no tenemos héroes en Estados Unidos; al menos en el sentido de héroes nacionales. Solo los tenemos cuando hay una verdadera amenaza externa para el país. En el caso de los astronautas, que ciertamente fueron héroes, el peligro era la guerra fría. Es difícil recordar ahora lo peligrosa que aparecía. Esta fue la razón por la que los primeros siete astronautas fueron héroes instantáneos, mientras que los seleccionadas posteriormente, cuando la guerra fría remitió, no alcanzaron ese status”.
Como en su Gaseosa de ácido eléctrico(Ediciones Júcar, Madrid, 1976)), los datos y escritura de Wolfe demuestran en su última obra que todavía persiste el trasvase y las interferencias entre novela y reportaje, que provocaron el nacimiento del nuevo periodismo (como bautizo Peter Hamill en 1965 aquella tanda de reportajes-artículos-novelas cortas-crónicas-lo que sea… que empezaban a imprimirse en la prensa norteamericana durante la “década prodigiosa”); que solo el límite de las páginas o la forma de empaquetar el producto literario implican una etiqueta u otra; que la dimensión estética del reportaje está ahí, es querida y exigida.
No olvida tampoco ahora Tom Wolfe ninguno de los métodos- citados en su ensayo sobre la nueva corriente periodística, (El nuevo periodismo, Anagrama, 1976) –para elaborar los relatos presentados como novela-realidad: desde la construcción escena por escena, al registro del dialogo en su totalidad o la relación de gestos cotidianos, hábitos, modales y otros detalles simbólicos que puedan existir en el interior de la escena.
Las peripecias de los Glenn, Shepard, Grisson,…de sus esposas anhelantes junto al teléfono frente al televisor…, de los ingenieros con sus computadoras de mil botones,…está contada magistralmente por Wolfe. Según algunos su obra mas acabada, con una perfecta relación fondo-forma. Y enlatada entre tapas de duro cartón con vistosa solapa. En cambio, el no menos lúcido análisis hecho por Wolfe sobre la década de los setenta (“El hedonísticos cielo de los boom-boom setenta”) aparece entre las frágiles y perecederas páginas de la revista Life.
Pero uno y otro llevan el mismo engarce del estilo saltarín, penetrante, ácido a veces del santón del nuevo periodismo. Con o sin etiquetas, las formulas de los Tálese, Mailer, Goldsmith… de los sesenta siguen vivas y vigentes al inicio de esta década. Desde las paginas de Esquire, Rolling Stone(donde aparecieron algunos capítulos del libro), The Village Voice, Mother Jonesy demás familia impresa, el nuevo periodismo sigue tan lozano como cuando nació, robando a la novela algunos de sus mejores bocados y dando la necesaria dimensión de realidad y estética al reportaje. “Otra vez; esto si tiene que repetirse otra vez”, dice ahora la canción.

15.5.18

TOM WOLFE, NUNCA DIGAS ADIOS AL PERIODISMO

TOM WOLFE, NUNCA DIGAS ADIOS AL PERIODISMO



Cuando mas le necesitábamos,  entró en escena. Con el final de los setentas- muerto Franco -, los periodistas españoles necesitabas nuevas armas. La primera fue la del “objetivismo”. Fuera adjetivos, fuera propaganda. Pero necesitábamos tambien una nueva narrativa, lejos del toque imperial de las cronicas engoladas del tardofranquismo. Y entonces  apareció Tom Wolfe con sus crónicas del nuevo periodismo editadas por Anagrama. Y con la "Gaseosa de acido eléctrico" ( en Azanca-Jucar). Los leímos con pasión y los interpretamos lo mejor que pudimos para los medios del momento. Estábamos con el nuevo periodismo, el de la prosa viva y larga, el de la realidad narrada en historias, el de la literatura frágil, el de la vida escrita en capítulos. No teníamos un The New Yorker, tampoco un New York Magazine….pero todo se anduvo.


Conocí al periodista fetiche y maestro en los años ochenta en Nueva York. Siempre a lo dandy, cuello duro, trajes blancos, botines, pelo lacio y sonrisa de sabueso. “Si voy al Bronx de esta guisa, pensarán que soy un abogado. Pero la  verdad es que me gusta que noten que soy un periodista, que soy otra cosa….” No conjugaba el escepticismo, mas bien las ganas de narrar el tiempo que vivía. Y alcanzó la altura definitiva con The bonfire of the vanities, La hoguera de las vanidades, que acabó en gran película. Quizá no sea lo mejor de los suyo, pero si lo mas amplio y resultón.Al fin y al cabo, el crónicon de los años ochenta, cuando todos se creyeron estar en Babylonia… Apenas nadie, casi ni el mismo, recordaba aquellos artículos que escribía para uno de sus primeros periódicos The Washington Post, sobre  hispanoamérica y especialmente sobre Cuba, que le valió su primer premio.


Tom nos hizo mejores periodistas, mejores escritores. Hizo del periodismo una bella arte, donde las dosis de realidad y de artificio literario convivían juntas y felices. Una explosión de hechos y palabras, agitadas en la botella de acido eléctrico,  para cincelar la historia en presente continuo. Lo llamamos nuevo periodismo y el ( con Gay  Talese, con Ken Kiseey, con Joan Didion, con.) es su santo patrón. Que siga la escritura y que nunca digamos adiós al periodismo.

20.4.18

PEDRO ERQUICIA. EL COSMOLPOLITA DISCRETO

el mundo

Erquicia hizo de su casa, en el elegante Upper East Side neoyorquino de los 80, un lugar de encuentro donde los españoles de visita compartían las mieles de la modernidad con la extravagante fauna neoyorquina. Cumplía a la perfección la doble función de corresponsal hacia España, y embajador en Manhattan. Con su aire cosmopolita, supo abrir las ventanas de la Transición al mundo que nos esperaba ahí fuera. Compartimos vida y oficina -él en la corresponsalía de TVE y yo en la de RNE- al comienzo de los años 80 en Estados Unidos. Cubrimos la noche electoral que llevó a Reagan al poder. Estaba allí con nosotros inaugurando aquella nueva era americana de cambios Manu Leguineche, buen amigo y maestro común.
Amanecía una nueva modernidad. También para los medios. Con Erquicia entraron por Nueva York los primeros equipos de vídeo de tres cuartos de pulgada que usaba TVE. Su ayudante, el canario Fernando Rodríguez, tenía que soportar al hombro un maletón más que pesado, mientras Pedro Pablo Menéndez ajustaba el foco de la cámara y Manuel Rubio ordenaba los materiales de montaje. Un equipo unido y compacto, como todos los de Pedro. Del cine de Hermida y su verbo amplio se pasó al vídeo de Erquicia, y la instantaneidad vía satélite. Nos mudamos de la Segunda Avenida a Madison, modernizando la operación de RTVE en Estados Unidos.
Desde la Casa Blanca a Cabo Cañaveral o el Los Ángeles de los Oscars, ese fue el territorio de los sueños informativos donde Pedro se movió como pez en el agua. Allí nos hicimos amigos, y como tal nos mantuvimos hasta el final, en otros avatares profesionales con TVE y Telemadrid por medio. Hice mi primera crónica televisiva sustituyéndole cuando regresó temporalmente a Madrid para dirigir los Informativos, cuando le tocó vivir en primera persona el golpe del 23-F y la grabación del Rey. Pocos pueden saber más que él de los entresijos de la Casa Real. Bajo sus posaderas hizo el trayecto de Zarzuela a Prado del Rey el vídeo con el discurso de aquella noche.
Tuvo olfato para la actualidad de fondo. Sabía seleccionar las temáticas del gran reportaje, y apostar por las nuevas tendencias. Hizo de Informe SemanalDocumentos TV o La noche temática marcas incontestables. La calidad siempre primaba. Mimó el trabajo relacionado con la Casa Real. Luego en su piso madrileño, acercó a Felipe y Letizia a la prensa y viceversa. Cosmopolitismo, profesionalidad y discreción. Nueva York también te echará de menos.
Javier Martín Domínguez es presidente del Club Internacional de Prensa, fue corresponsal de TVE y de RNE en Nueva York, y secretario general de la TV pública.

11.4.18

EL FESTIVAL DE NUEVA YORK PREMIA A “SOROLLA, LOS VIAJES DE LA LUZ"



El documental "JOAQUÍN SOROLLA: Los viajes de la luz"  ha sido premiado anoche en el FESTIVAL DE CINE Y TELEVISIÓN DE NUEVA YORK 2018 en la categoría de documentales.





El anuncio del premio ha tenido lugar  ayer noche,  10 abril en las Vegas, durante la Gala de entrega de los Premios del Festival de Cine y Televisión de Nueva York 2018 en la que el documental de Imprecindibles TVE2 "JOAQUÍN SOROLLA: Los viajes de la luz" (SOROLLA: JOURNEYS OF LIGHT), co-producido por TELEVISIÓN ESPAÑOLA y TIME ZONE, y dirigido por de Sonia Tercero Ramiro, ha obtenido la Medalla de Bronce Mundial al mejor documental 2018, en competición con producciones de 40 países del mundo.

“Me siento realmente emocionada por este Premio. Quiero agradecer al Gran Jurado su decisión y, lo más importante, a mi magnífico equipo y a todas las personas que nos han brindado algún tipo de apoyo en este proyecto.



El pintor español Sorolla nos ha "iluminado" a todos y este documental ha ido mucho más lejos gracias a Televisión Española, a la ayuda de la familia y Fundación de Sorolla, y  a las instituciones que custodian sus pinturas en España y en Nueva York.

Creo que vale la pena el esfuerzo que implica el logro de un gran sueño, como lo hizo Sorolla en Estados Unidos. Esto es un homenaje a su personalidad y a su carrera, y también a mi maravillosa familia que diariamente me da energía para alcanzar nuevas metas”.

El Gran Jurado ha estado compuesto 207 profesionales de cadenas internacional de televisión y profesionales de la industria cinematográfica de seis continentes. El Festival de Cine y Televisión de Nueva York abarca el reconocimiento mundial de todos los segmentos de la producción televisa y cinematográfica. (www.newyorkfestivals.com/tvfilm)

El documental JOAQUÍN SOROLLA: LOS VIAJES DE LA LUZ profundiza en los rasgos de modernidad y en el lenguaje que alcanzó su pintura, influido por las vanguardias del transito de siglo, por la fotografía e, incluso, por el incipiente arte cinematográfico. “La instantaneidad y el movimiento que refleja en sus lienzos, cercano a veces a la abstracción, hacen de Sorolla un artista más cercano al Siglo XXI, que a su propia época”, según la directora del documental, Sonia Tercero Ramiro.
A lo largo del documental , Blanca Pons Sorolla, el pintor Antonio López y los historiadores del arte Felipe Garín y Tomás Llorens, junto con el cineasta José Luis Alcaine, desvelan las claves de la pintura del natural, el lenguaje del artista y sus logros en el mercado del arte europeo y norteamericano.
Mitch Codding, presidente ejecutivo de la Hispanic Society of America, Markus Burke, conservador jefe del Museo y la investigadora Cristina Domenech, analizan las claves del éxito que le consolidó como el primer artista español en lograr fama en los Estados Unidos de América a principio del siglo XX.
Sonia Tercero Ramiro es directora de documentales y guionista, entre sus últimos trabajos están ‘Robles, Duelo al Sol’ que se presentará el 21 de junio en la Filmoteca de Lisboa y ‘Joaquín Sorolla: Los viajes de la Luz’, que se re emitirá en el programa Imprescindibles de TVE 

ARROYO, RAYO INCESANTE

ARROYO ERA UN RAYO INCESANTE. Fulgor y acción. Puñetazo y pintura. Le  salvó  nacer en Madrid ( en el 37) , para poder tener la ilusión del ...