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24.1.12

HISTORIA DE LA RADIO. La Transición en Radio Nacional


Está Radio Nacional de celebración, recontando sus 75 años, lo que invita a desgranar su historia. Nació en plena guerra, a golpe de corneta, y por eso  el obligado “parte” de noticias del franquismo comenzaba con la Generala como sintonía. Se decía que aquel cornetín del ejercito fue uno de los primeros empleados fijos de “la casa”. Fue un parte casi interminable, de cuarenta años, que solo los profesionales de la transición terminaron por cambiar entre muchas escaramuzas y sobresaltos. Las engoladas voces de los locutores fueron desplazadas por las de los redactores a base de presión. Aún asi cada “parte” se grababa, para que el censor tuviese capacidad de reacción. Hasta la crónica de Angel Roselló desde Bruselas, que contaba los planes de Areilza para la democratización, salió mutilada, empezando con el segundo punto del documento. Cuando Magín Revillo consiguió la primera entrevista telefónica con La Pasionaria en Moscú, fue requisada de inmediato. ¿Seguirá en los archivos?. Fuimos juntos a grabar los testimonios del funeral por los abogados laboralistas de Atocha, que ni la radio ni la televisión cubrieron por orden de la superioridad. Eran los testimonios para el programa Siete Días  que yo dirigía entonces en el que retratamos con sonido la Transición haciendo su historia sonora. Mas los programas Temas y Será Noticia. Antonio Peiró luchaba por colar noticias de la huelga de basureros de Lima para compensar la ausencia de información sindical nacional. Charo Mostaza, García Florez, Karmentxu Marin, Pepe Diaz, Andrés Aberasturi y tantos mas hicieron que Radio Nacional rompiese antes con el zumbido del cornetín. Dos grandes jefes adelantados a la democracia tutelaban sus pasos: Francisco Ruiz de Elvira y José Luís Echarri. Una redacción viva, insumisa incluso, empujó la información hacia la libertad. Nada era simple. Incluso las músicas tenían su registro de prohibiciones en el archivo sonoro. A mediados del 76, incluía como “no radiables” canciones de Patxi Andion, La Trinca o Aute;  y paradójicamente el Libertad sin ira, que sería finalmente el himno de la Transición.

21.1.12

Radio Nacional: Los años de la transicion.

La radio

JUAN CRUZ 21/01/2012
Decretaron su cese cuando apareció la televisión, e incluso la música advirtió de que la estrella de la radio había sido vencida por la pantalla. Sin embargo, ese aparato que antes era un mueble en la casa y que ahora es un adminículo que está en todas partes es el despertador, la compañía, el insustituible medio de los solitarios y de los que se resisten a estar desconectados.Antes de que el Ejército norteamericano le diera vía libre a la información sin fin que supone Internet, ya la radio era eso, un modo imparable de tenerte al tanto de todo lo que sucedía sin que tú tuvieras que hacer otra cosa que estar atento. Estabas atento y, además, podías hacer cualquier otra cosa.
Cuando aquí se inventó la televisión de las mañanas y el desayuno ya se hizo con imágenes, hubo agoreros que adivinaron que a la radio la iban a herir de muerte. No ha sucedido eso; al contrario, la radio sigue viva en todos los tramos, es insustituible en las pequeñas horas laborables y también en las largas horas solitarias de la madrugada.
Ahora Radio Nacional de España acaba de celebrar sus 75 años de antena; y han vuelto a la pantalla (La 1 emitió un excelente reportaje con esos protagonistas) rostros que para nosotros, los que los escuchábamos a diario, eran voces imprescindibles para saber y también para intuir, pues algunas de esas veteranas estrellas de la radio a las que no mató la video star trabajaron en tiempos en que la radio batalló con imaginación contra la persistente censura del franquismo cuya potencia oscura ahora muchos quieren dulcificar.
Esas imágenes (Lalo Azcona, Alejo García, Luis del Olmo, Eduardo Sotillos, Nieves Herrero, Jesús Quintero, Andrés Aberasturi, Fernando Delgado, Luis de Benito, Julio de Benito, Victoria Prego, Magín Revillo, Javier Martín Domínguez, Manolo Ferreras, Manolo Hache Hache, Juan Manuel Gozalo, Julio César Iglesias, Concha García Campoy..., y así hasta los Toni Garrido, Juan Ramón Lucas, Pepa Fernández, que son voces de hoy) nos llevan a los que tenemos la pasión de la radio a la gratitud de haberla tenido cerca, y de tenerla aún como la referencia del estado de alerta que conviene mantener para sentirse vivo y escuchando.

7.9.10

ZOBEL. Museo sonoro


La radio siempre ha tenido a su favor poder saltar fácilmente fronteras y ser bastante mas barata de producir que otros medios. Pero ser transparente y gratuita suele conducir al olvido y consideración  por estudiosos y críticos, de la misma manera que por invisible nos olvidamos de que para vivir necesitamos el aire.  La televisión la fue relegando de las páginas de la prensa y de los libros.  También por el descuido en que ha caído el propio medio, dedicado a aventar palabras para que se las lleve el viento. Hay algún islote en esta radio de” hablar y tirar” que todavía apuesta por crear mundos sonoros, por preservar la memoria oral y colarse así por oídos sin pestañas, que no pueden cerrarse, ni mirar para otro lado…
De madrugada,  en un largo viaje de coche busque la compañía de la radio, y me deje encantar por la historia de un coleccionista de amigos y cuadros, que viajo de su Manila a Boston y Madrid, para recalar en Cuenca, dejando como legado uno de los museos mas originales y completos de la pintura de los maestros de los cincuenta, el Museo de Arte Abstracto de Cuenca. La historia del sueño de Zóbel, y de los coprotagonistas de aquel empeño, desde Gustavo Torner a Juana Mordó, Antonio Saura o Madero, se fue desvelando en las  ondas con precisión de datos, calidad de guión, rescate de testimonios, cuidado montaje y ambientación sonora de categoría. 
Una muestra del alto nivel en la elección de temas, y en la realización por el equipo casi anónimo de  Documentos  RNE, que bien valía esta reposición de verano.  La radio pública despunta así con sus mejores calidades y hace historia, mas allá de esa otra radio de parlanchines de mañana o tarde que llenan el aire, sin ir a parar a ningún museo de la historia sonora. Esta memoria oral bien hilvanada preserva voces y argumentos necesarios. Y a la vez mantienen viva la llama de aquella gran  época de teatros radiofónicos, o de los programas de “radio y ensayo” como los que compartimos con Echarri, Maqua, Revillo, Rioyo, Ferreras  y otros amantes del aire hecho arte. 

OSCAR MARINE, EL DISEÑO TOTAL.

        OSCAR MARINÉ es al diseño lo que María Callas a la ópera: la totalidad. Hoy desplegó sus juguetes en el Ateneo. Desde aquellos anunc...