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29.9.11

PASODOBLE A BARCELO




El pasodoble torero sirve para rematar con alegría una buena faena en el ruedo. Pero lo más importante es que sus ecos elevan a mito a figuras del toreo. El 'pa qué te metes' de Manolete o el 'con mas salero' de El Cordobés se han convertido en verdaderos himnos de gloria popular, que siguen canturreándose en las jaranas. Solo lo más grandes terminan mereciendo el tiempo del compositor y solo los mitos perviven en el cancionero. No se quedarán sin su pasodoble José Tomás o Morante de la Puebla, nuevos magos de este secular rito ibérico. Y no solo convertirán su arte en música.
También la pintura o el cine terminan coronando al toreo. El Picasso de nuestro tiempo, genio en la mirada y el trazo, sabio en lo popular y maestro de la vanguardia, es Miquel Barceló, que también ha entendido lo telúrico del trasunto de la fiesta. Barceló ha creado el cartel para hacer imperecedera la última corrida prevista en la Monumental de Barcelona, la primera plaza donde el pasodoble amenizó la faena. También es Barceló el que ha colocado un título felizmente equivoco, 'Los pasos dobles' a la película sobre su experiencia creativa en África, firmada por Isaki Lacuesta y consagrada en el festival de San Sebastián. Polémica, como el arte de los toros, envuelve entre arenas africanas y ritos de dogones la complejidades del origen del arte.
Carmelo Bernaola le compuso un pasodoble a Azcona, maestro del guión y gran aficionado. Ha retratado el americano Stephen Higgins a 'El Fandi' en 'Matador', ha rodado el austriaco Gunter Schwaiger a los más grandes en 'Arena' y ahora se estrenará en el Festival de Sevilla 'Morarte', sobre el maestro de La Puebla del Río. Echamos en falta su pase en televisión para degustar y profundizar en las claves de un rito fundamental para la supervivencia del toro bravo.
Carne apropiada del arte cinemático, inspiración singular para los artistas, la corrida desaparecerá de la plaza, pero pervivirá en las artes. Con banda sonora a ritmo de un pasodoble; el que ya se ha merecido el maestro Miquel Barceló. Va por él, artista de la fiesta.

3.8.10

TOREROS. Exiliados sin luces

Cuando la televisión de los sesenta empezó a 'dar corridas', en los pueblos se paraba la labor o el ordeño de las vacas, y el vecindario se arremolinaba ante el televisor único de la cadena única. Entre los mayores, el fervor por el toreo era manifiesto. Se vivían los olés como en la plaza. El blanco y negro estilizaba aún mas al estirado El Viti, mientras marcaba las curvas de Antonio Bienvenida. El directo era el mejor ruedo para El Cordobés, con los saltos de la rana y su tremendismo pop. Eran toreros de talla que reinaban en el imaginario colectivo, y eran referencia para los novilleros de pequeñas plazas.


Contra lo previsto, la algarabía cañí de los ochenta revitalizó la copla y metió al torero en un mundo de brillos, con retransmisiones habituales de corridas. Seguro que mermaron algo la afición por el espectáculo en vivo. Pero las figuras volvieron como antaño a ocupar todos los terrenos. Luego llegó el Plus a meterse tan cerca de la faena y del hocico del toro, que no se podía aguantar. Tenía que ser ahora, cuando el prohibicionismo tenía que llegar. Justo cuando la tauromaquia vuelve a tener epicentro, con un torero de casta que aguanta la cercanía del bicho y hasta se unta en su sangre. La era de José Tomás. Faenas para la historia, para el vídeo inolvidable, para el arte, para la película de la hora de la verdad. De Manolete a Tomás. De Goya a Picasso.

Y ahora, ¿qué va a pasar? ¿Vivirá el toro y morirán los toreros? Los que juegan a la muerte cada tarde, los que se plantan ante el último animal salvaje que nos queda, los toreros del rito, ¿serán exiliados sin luces? ¿Se extinguirán? Quizá en esos paraísos de la realidad diseñada, de donde los acaban de expulsar, terminen usándolos como protagonistas de videojuego, convertidos en mero personaje virtual. Eso debe ser la modernidad. Ahora que podíamos soñar hasta con corridas en 3D, tendremos que consolarnos con una rendición virtual. Ahí se van los toreros. Y preguntas ¿por quién doblan las campanas?. Lloran por ti, que no sabes torear.

OSCAR MARINE, EL DISEÑO TOTAL.

        OSCAR MARINÉ es al diseño lo que María Callas a la ópera: la totalidad. Hoy desplegó sus juguetes en el Ateneo. Desde aquellos anunc...