LA VIDA FUTURA

La pantalla empieza desprender el olor de los mejores
perfumes que se asoman a la lista de la compra de la Navidad. Pero no son los
únicos reclamos en llegar a fecha fija a la última cita antes de que acabe el
año. Otro incombustible es el reclamo de la suerte a través de la lotería. Y
hay algunos mas. Destacan los que nos hablan de la vida futura, en un
encontronazo directo con este aroma de fin de ciclo que marca inexorablemente
el calendario. Son las campañas que nos hablan de la vida futura, de la vida
que se alarga. Esperan a este momento donde todo huele a finitud y nos
ensanchan el corazón, nos lo llenan de vida haciéndonos guiños para que no se
nos olvide que cada vez vivimos mas. La vida futura tiene un futuro cada vez
mayor. Con un resolutivo y convincente blanco y negro, nos muestran un
encuentro con expertos, una conferencia magistral, un discurso científico que vislumbran un alargamiento de
nuestro arco vital. Otros anunciantes recurren a nuestra vieja memoria, tan
distante, de aquellos dibujos que nos llenaron los ojos de la infancia, desde
la Abeja Maya hasta Marco. No les dirán nada a hijos o nietos. Pero el que
tiene ya la edad para pensar que su futuro toca a su fin lo constatará con ese
viaje a la mas hondo de la memoria, al pozo de la infancia. Estas propuestas de
los creativos- y otras mas –para colocar a los televidentes los planes de
pensiones antes de que se acabe el plazo anual, son brillantes y
suficientemente llamativas para los públicos que buscan. El dato es mas que
cierto. Junto a los japoneses y los suizos, los españoles estamos entre los
ciudadanos con mayor expectativa de vida. Estos anuncios hacen de recordatorio
de este record de futuro que tenemos a la vista. Nuestro viaje homérico se alarga
con el progreso técnico y la dieta ibérica. Pero para seguir tejiendo en la
espera del futuro debemos estar seguros de que tenemos para suficiente lana.
Contemplar la televisión contándonos que hemos vivido tanto y viviremos muchos
mas, asegura que la película de nuestra vida sigua sin encontrar la palabra
fin.
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